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Antecedentes del héroe

Ley de la UE sobre la inteligencia artificial

¿Qué es la Ley de IA de la UE?

La Ley de IA de la UE (Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea) es un marco normativo integral que regula el desarrollo, la comercialización, la implantación y el uso de los sistemas de inteligencia artificial en la UE. Se aplica independientemente del lugar en el que esté establecido el proveedor, lo que significa que las organizaciones situadas fuera de la UE también pueden entrar en su ámbito de aplicación si sus sistemas de IA se comercializan en el mercado de la UE o si sus resultados se utilizan en dicho mercado. 

El reglamento introduce un modelo de gobernanza basado en el riesgo, lo que significa que las obligaciones dependen del nivel de riesgo que un sistema de inteligencia artificial suponga para la salud, la seguridad y los derechos fundamentales. Abarca todo el ecosistema de la inteligencia artificial, incluidos los proveedores, los responsables de la puesta en servicio, los importadores, los distribuidores y los fabricantes que integran la inteligencia artificial en sus productos. 

La Ley de IA de la UE también establece normas para los modelos de IA de uso general (GPAI), incluidos los modelos base, con obligaciones adicionales para aquellos modelos de GPAI que se consideren que plantean un riesgo sistémico. 

Ajustarse al marco normativo de la UE 

La Ley de IA de la UE se complementa con otras normativas digitales importantes de la UE, entre las que se incluyen: 

En conjunto, estas normas establecen un marco unificado de gobernanza digital que abarca la protección de datos, la responsabilidad de las plataformas, la resiliencia en materia de ciberseguridad y la competencia leal.

Calendario de implementación por fases 

La Ley de IA de la UE entrará en vigor por fases, y las distintas obligaciones se irán aplicando según un calendario definido entre 2024 y 2027.

Entrada en vigor (agosto de 2024): El reglamento entra oficialmente en vigor, dando inicio al período de aplicación gradual.  

Seis meses (febrero de 2025): Entran en vigor las prácticas prohibidas en materia de IA, junto con las obligaciones de alfabetización en IA para las organizaciones que desarrollen o implanten sistemas de IA.  

Doce meses (agosto de 2025): Entran en vigor las obligaciones relativas a los modelos de IA de uso general, incluidos los requisitos de gobernanza y transparencia.  

Veinticuatro meses (agosto de 2026): La mayoría de las disposiciones restantes pasarán a ser aplicables a todos los sistemas de IA regulados.  

Treinta y seis meses (agosto de 2027): Se aplicarán plenamente determinados requisitos para los sistemas de IA de alto riesgo, completando así la implantación de las obligaciones. 

Importancia de la Ley de IA de la UE

Repercusiones en los sectores críticos y los servicios públicos 

La Ley de IA de la UE reviste especial importancia para los sectores en los que la IA influye directamente en la seguridad, los derechos fundamentales y los servicios esenciales. Entre estos sectores se encuentran la sanidad, el transporte, la energía, los servicios financieros, la administración pública y las infraestructuras críticas. 

En estos entornos, la normativa refuerza la rendición de cuentas al exigir una gestión estructurada de los riesgos, una documentación exhaustiva, supervisión humana y un seguimiento continuo. Estas medidas contribuyen a garantizar que las decisiones basadas en la inteligencia artificial sigan siendo transparentes, trazables y fiables en entornos críticos para la misión. 

Alineación con las prácticas de gobernanza y seguridad 

Las organizaciones que ya aplican los principios de «seguridad desde el diseño», mantienen una documentación estructurada y llevan a cabo programas de supervisión continua reconocerán gran parte de lo que exige la Ley de IA de la UE. La normativa no supone una desviación de las buenas prácticas de gobernanza, sino que las formaliza.

Donde la ley cobra mayor importancia es en la demostrabilidad. Las autoridades reguladoras esperan pruebas documentadas de que los sistemas de IA se hayan diseñado, probado, implantado y supervisado de acuerdo con unos requisitos definidos, y no simples garantías a posteriori. Ese rastro de pruebas refuerza la defendibilidad jurídica, respalda la rendición de cuentas operativa y reduce el riesgo para la reputación cuando se produce un escrutinio.

Claridad operativa mediante la clasificación de riesgos 

Una de las características distintivas de la Ley de IA de la UE es su marco estructurado de clasificación de riesgos. Los sistemas de IA se clasifican en función de su nivel de riesgo: inaceptable, alto, limitado o mínimo, y a cada nivel corresponden unas obligaciones específicas. 

Este marco de clasificación facilita la toma de decisiones fundamentadas en materia de adquisición, gobernanza, desarrollo e implementación, al tiempo que reduce la probabilidad de que se produzcan incumplimientos normativos o medidas coercitivas. 

Elementos clave de la Ley de IA de la UE

Sistemas de IA con un riesgo inaceptable 

La Ley de IA de la UE prohíbe categóricamente determinados sistemas de IA. Se trata de aplicaciones que el reglamento considera fundamentalmente incompatibles con los derechos fundamentales de la UE, en las que ningún nivel de protección o supervisión hace que su implantación sea aceptable.

Algunos ejemplos son: 

  • Sistemas de puntuación social que dan lugar a un trato injustificado o discriminatorio hacia las personas  

  • Ciertas formas de identificación biométrica remota en tiempo real en espacios de acceso público, con sujeción a excepciones limitadas y estrictamente definidas en el marco de las actuaciones policiales.  

  • Sistemas de inteligencia artificial que manipulan el comportamiento de tal forma que causan o pueden causar un daño significativo, o que se aprovechan de las vulnerabilidades de personas o grupos concretos  

  • Recopilación indiscriminada de imágenes faciales de Internet o de fuentes de videovigilancia para crear o ampliar bases de datos de reconocimiento facial 

Sistemas de IA de alto riesgo 

Los sistemas de IA de alto riesgo siguen estando permitidos, pero están sujetos a amplios requisitos normativos en virtud de la Ley de IA de la UE. 

Entre los ejemplos se incluyen las aplicaciones de la IA en: 

  • Infraestructuras críticas  

  • Empleo y gestión de la plantilla  

  • Educación y evaluación de los alumnos  

  • Sanidad y dispositivos médicos  

  • Evaluación de la solvencia y acceso a los servicios básicos  

  • Fuerzas del orden  

  • Gestión de fronteras  

  • Administración de justicia  

Estos sistemas están sujetos a obligaciones estrictas, entre las que se incluyen sistemas de gestión de riesgos, requisitos de gobernanza de datos, documentación técnica, registro y conservación de registros, transparencia y facilitación de información a los usuarios, supervisión humana, precisión, solidez y requisitos de ciberseguridad. 

Sistemas de IA de riesgo limitado 

Los sistemas de IA de riesgo limitado están sujetos principalmente a obligaciones de transparencia en virtud de la Ley de IA de la UE. 

Algunos ejemplos son: 

  • Chatbots que interactúan directamente con las personas  

  • Sistemas de inteligencia artificial que generan o manipulan contenidos que requieren su divulgación  

  • Sistemas diseñados para simular la interacción humana  

Los requisitos son los siguientes: 

  • Informar a las personas cuando interactúan con sistemas de inteligencia artificial  

  • Indicación de los contenidos generados por IA o manipulados cuando sea necesario  

  • Garantizar que los resultados se identifiquen claramente como generados por IA, cuando proceda 

Sistemas de IA con riesgo mínimo o nulo 

Los sistemas de IA de riesgo mínimo o nulo no están sujetos a las obligaciones exigidas por la Ley de IA de la UE. 

Se considera que estos sistemas presentan un riesgo mínimo o nulo para la salud, la seguridad o los derechos fundamentales y, por lo tanto, quedan excluidos de los requisitos específicos de cumplimiento de la ley. 

Algunos ejemplos son: 

  • Filtros antispam y herramientas de clasificación de correos electrónicos  

  • Videojuegos y funciones de entretenimiento basados en la inteligencia artificial  

  • Herramientas básicas de optimización de inventario o logística  

  • Sistemas sencillos de recomendación o personalización  

Aunque no estén reguladas por la Ley de IA de la UE, las organizaciones pueden seguir aplicando medidas de gobernanza voluntarias, como prácticas de transparencia, pruebas internas y controles de ciberseguridad. Dependiendo del contexto de uso, pueden seguir siendo de aplicación otros marcos normativos, como el RGPD. 

Casos de uso de la Ley de IA de la UE

Aplicación de la Ley de la UE sobre la IA 

El cumplimiento de la Ley de IA de la UE comienza por saber con qué se cuenta. Las organizaciones empiezan por elaborar un inventario completo de los sistemas de IA de toda la empresa: soluciones desarrolladas internamente, capacidades de IA integradas y herramientas de terceros. A continuación, cada sistema se clasifica según su finalidad, su impacto en los usuarios y la categoría de riesgo normativo. Esa clasificación determina qué obligaciones son de aplicación y en qué aspectos es necesario actuar en primer lugar.

La rendición de cuentas a lo largo de todo el ciclo de vida de la IA requiere algo más que un análisis jurídico. Los departamentos jurídico, de ciberseguridad, de ingeniería, de privacidad, de compras y la dirección ejecutiva asumen, cada uno de ellos, responsabilidades bien definidas en virtud de la normativa. Las estructuras de gobernanza interfuncionales hacen que la rendición de cuentas sea explícita y trazable, en lugar de darse por supuesta.

Muchas organizaciones adaptan sus actividades de gobernanza a las normas establecidas: la norma ISO/IEC 42001 para los sistemas de gestión de la inteligencia artificial, la norma ISO/IEC 27001 para la seguridad de la información y la norma ISO/IEC 23894 para la gestión de riesgos de la inteligencia artificial. Estos marcos ofrecen métodos estructurados para cumplir los requisitos normativos y facilitan la auditabilidad a lo largo de todo el ciclo de vida del cumplimiento.

Pruebas, validación y documentación 

Se espera que las pruebas realizadas en el marco de la Ley de IA de la UE sean rigurosas y repetibles. Las actividades de validación pueden incluir pruebas de rendimiento, evaluaciones de robustez, evaluaciones de equidad cuando proceda y pruebas de resiliencia frente a ataques adversarios. 

Las organizaciones elaboran registros de documentación que sirven de base para las evaluaciones de conformidad y la supervisión normativa. Entre los registros habituales se incluyen la documentación técnica, las descripciones de los sistemas, la información sobre los modelos, la documentación sobre la gobernanza de los datos, las pruebas de los ensayos y las actividades de seguimiento continuo. 

La diligencia debida con los proveedores también contribuye al cumplimiento normativo al mejorar la transparencia en torno a las capacidades de los modelos, sus limitaciones y las prácticas de gobernanza. 

Adquisiciones, operaciones y seguridad 

La contratación pública constituye una función clave de gobernanza en el marco de la Ley de IA de la UE. Las evaluaciones de los proveedores suelen tener en cuenta las capacidades de los modelos, el uso previsto, la calidad de la documentación, el registro de datos, la explicabilidad, la auditabilidad y los controles de seguridad. 

La supervisión operativa incluye un seguimiento continuo de las desviaciones en el rendimiento, las anomalías operativas y los riesgos de ciberseguridad. Los controles de apoyo suelen incluir el cifrado, la gestión de accesos, las prácticas de implementación segura, los procesos de respuesta ante incidentes y la supervisión continua del cumplimiento normativo. 

Conocimientos básicos sobre IA 

La Ley de IA de la UE exige a las organizaciones que adopten medidas que fomenten un nivel adecuado de conocimientos sobre IA entre el personal que participa en el desarrollo, la implantación o la supervisión de los sistemas de IA. La formación debe reflejar las responsabilidades operativas, los requisitos de gobernanza y el nivel de riesgo asociado a cada sistema de IA. 

Cumplimiento de la Ley de IA de la UE

La Ley de IA de la UE debe considerarse un marco de gobernanza en constante evolución, más que una iniciativa de aplicación puntual. Para mantener el cumplimiento normativo es necesario realizar un seguimiento continuo de la evolución de la normativa, las normas emergentes y las directrices publicadas por las autoridades europeas. 

Las organizaciones que mantienen el cumplimiento normativo integran la gobernanza, la ciberseguridad, la contratación pública, la documentación y la supervisión operativa en un ciclo de vida continuo, en lugar de considerar la normativa como una implementación puntual. Este enfoque favorece el cumplimiento normativo y, al mismo tiempo, permite la innovación responsable, la resiliencia operativa y la adopción de una IA fiable en la administración pública, las infraestructuras críticas y otros sectores altamente regulados. 

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Preguntas frecuentes

Respuestas a las preguntas más frecuentes sobre la Ley de IA de la UE

P: ¿Qué es la Ley de IA de la UE y a quién se aplica?  

R: La Ley de IA de la UE es el principal marco normativo de la Unión Europea que regula el desarrollo, la comercialización, la implantación y el uso de los sistemas de inteligencia artificial. Se aplica a proveedores, implantadores, importadores, distribuidores y fabricantes de todo el mundo, y abarca a cualquier organización cuyos sistemas de inteligencia artificial se comercialicen en el mercado de la UE o cuyos resultados se utilicen en él.

P: ¿Cuáles son las cuatro categorías de riesgo contempladas en la Ley de IA de la UE?

R: El reglamento clasifica los sistemas de IA en cuatro niveles: riesgo inaceptable, alto, limitado y mínimo. Los sistemas de riesgo inaceptable están categóricamente prohibidos; los de riesgo alto están sujetos a estrictas obligaciones de cumplimiento; los de riesgo limitado deben cumplir requisitos de transparencia; y los de riesgo mínimo no tienen obligaciones obligatorias en virtud de la ley, aunque pueden seguir siendo de aplicación marcos normativos como el RGPD.

P: ¿Cuáles son las obligaciones específicas para los sistemas de IA de alto riesgo?

R: Las organizaciones que desarrollen o pongan en marcha sistemas de IA de alto riesgo deben implantar sistemas de gestión de riesgos, mantener documentación técnica y conservar registros que permitan la trazabilidad. Asimismo, deben incorporar mecanismos de supervisión humana y cumplir los requisitos de precisión, solidez y ciberseguridad a lo largo de toda la vida útil del sistema.

P: ¿Cuándo entrarán plenamente en vigor las obligaciones de la Ley de IA de la UE?

R: El reglamento entró en vigor en agosto de 2024 y se aplicará por fases hasta agosto de 2027. Entre los hitos clave se incluyen la prohibición de las prácticas que entrañen un riesgo inaceptable a partir de febrero de 2025, las obligaciones relativas a la IA de uso general a partir de agosto de 2025 y la mayoría de las disposiciones restantes a partir de agosto de 2026.